Está llegando un tren que se llama Impresión-3D. Si no te subes, luego no te quejes.

En mi opinión, la pasada semana supuso un notable punto de inflexión en lo que se refiere a la relevancia e importancia que en las estrategias tecnológicas empresariales y de país supondrá la impresión-3D.

Además de la cita del presidente Obama en su discurso del Estado de la Nación:A once-shuttered warehouse is now a state-of-the art lab where new workers are mastering the 3D printing that has the potential to revolutionize the way we make almost everything.

El World Economic Forum identificaba el Top Ten de las más prometedoras tendencias tecnológicas de 2013; y entre ellas posicionaba en segundo lugar el “3-D printing and remote manufacturing”

Sobre esta tecnología el World Economic Forum explica en su web:Three-dimensional printing allows the creation of solid structures from a digital computer file, potentially revolutionizing the economics of manufacturing if objects can be printed remotely in the home or office. The process involves layers of material being deposited on top of each other in to create free-standing structures from the bottom up. Blueprints from computer-aided design are sliced into cross-section for print templates, allowing virtually created objects to be used as models for “hard copies” made from plastics, metal alloys or other materials.”

Como podemos leer en esta explicación, también el World Economic Forum prevé una revolución en la economía de la fabricación, es decir, la revolución en fabricación que el presidente Obama pretende que sea liderada por los EE.UU. de América.

Pero esta revolución también había sido pronosticada por Chris Anderson en su reciente libro que lleva el subtítulo de la “Nueva Revolución Industrial”.

En España un bloguero de referencia como Enrique Dans también escribía, anteayer, sobre esta tecnología con un titular suficientemente significativo “Impresión 3D: la nueva revolución (por si te quedaba alguna duda)”.

Todos estos mensajes deberían hacernos reflexionar que hay un tren que está llegando, y que aquellos que no lo cojan se quedarán estancados en una estación del siglo XX. Pero además es un tren que puede suponer recuperar los centros productivos para el país; y si se tiene visión estratégica, generar empresas con cadenas de proveedores. Esta es una línea de desarrollo que puede suponer una alternativa a la preocupante situación de desempleo en el país.

No podemos perder este tren.

 

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